¡Arbitro ………$%&’%&*+¿$?%(&%..!
Ya no privativa del mundo futbolero, esta frase se ha abierto espacio (cómo varias más), en nuestro “caballeroso” medio rugbístico. Hay que hacerle ver al referee de turno nuestro malestar por sus cobros, "total...”no tienen idea del reglamento y aún así arbitran……”Debe darse por descontado que quién critica es un versado conocedor de la reglas de nuestro juego..¡TODAS! Por algo critica con fundamento y puede darse ese gusto……… ¿Seguro?
Claro que no. Si tomamos en cuenta la frase “Sólo sé, que nada sé”, aquel que realmente sabe, esta en constante búsqueda de más saber porque se ha dado cuenta que nunca termina de aprender. Esto de seguro lo hace con la más absoluta humildad y no con la pedantería y prepotencia de los ignorantes, que generalmente tratan de dictar cátedra ante el compañero de equipo o público de turno. Si la excusa ante este epíteto es “la calentura del partido” ó “ que tanto….. si igual se equivoca” ,no entendemos nada; y si lo entendemos no lo aplicamos.
“El Rugby te enseña autocontrol, caballerosidad, respeto por el adversario y los árbitros, ¡Es una forma de vida!”....Que lindas palabras usadas por los mismos desubicados más de alguna vez, tratando de “vender” las bondades de nuestro deporte a alguien que queremos impresionar o a algún potencial cultor de éste.
Es necesario entender de una vez por todas que hay que tener coraje para entrar a una cancha de rugby y ser potencial blanco de garabatos y críticas de todo tipo. Por lo que hay que ponerse siempre en lugar del otro, y pensar si cualquiera estaría dispuesto a aquello. Si hay alguien dispuesto sabrá que hay que leer varias veces y comprender el reglamento para poder aplicarlo, teniendo la capacidad de analizar varias posibilidades de cobro en fracciones de segundo y optar por la correcta. Ese es la tarea del árbitro, entre otras cosas. No hay que desconocer el hecho del estudio previo y el acondicionamiento físico necesario para seguir de cerca las acciones. De no ser así, no recomiendo “salvar la situación” ofreciéndose de referee, ya que incentiva a la crítica automáticamente. Aquellos que lo palmoteaban en la espalda y le impulsaban a entrar a arbitrar, no se extrañe; estarán en primera línea recordándole sus errores de diversas formas luego de iniciado el partido.
¿Entonces?
No recomiendo entrar a arbitrar sin conocimiento mínimo previo de este “arte”.Capacítese y/o acérquese a alguien de su zona con mayor conocimiento del tema para que lo oriente. Comience a “soltarse” arbitrando a series menores, de seguro le permitirán un “entrenamiento“ más agradable y motivante para su desarrollo como “director de orquesta” del juego.
Para el resto del entorno rugbístico recuerdo que la motivación constante nos hace crecer, por lo que si queremos más árbitros y con mayor conocimiento de su labor, debemos apoyarlos y “edificarlos” de la mejor forma posible. Esto no implica ser condescendientes o permisivos con sus errores, sino hacérselos ver de la mejor manera posible para que los corrijan y apliquen de manera adecuada el reglamento. Las instancias de crítica y conversación existen, son los terceros tiempos, reuniones de árbitros u otra informal. Tratando al árbitro con respeto no debería haber ningún problema e incluso el debate en este ambiente, de seguro sería beneficioso para todos quienes participen en él.
Esto es pura cultura y educación, “cuna” dirían otros. Trate a sus semejantes como a usted le gustaría que lo trataran. Trate a los árbitros como si fuera usted o unos de sus hijos quien está en la cancha. No creo que tenga argumentos para tratar diferente a alguien por que no lo conoce. Si es así, no tiene nada que hacer en el Rugby; por favor váyase y déjenos disfrutar del juego.
Claro que no. Si tomamos en cuenta la frase “Sólo sé, que nada sé”, aquel que realmente sabe, esta en constante búsqueda de más saber porque se ha dado cuenta que nunca termina de aprender. Esto de seguro lo hace con la más absoluta humildad y no con la pedantería y prepotencia de los ignorantes, que generalmente tratan de dictar cátedra ante el compañero de equipo o público de turno. Si la excusa ante este epíteto es “la calentura del partido” ó “ que tanto….. si igual se equivoca” ,no entendemos nada; y si lo entendemos no lo aplicamos.
“El Rugby te enseña autocontrol, caballerosidad, respeto por el adversario y los árbitros, ¡Es una forma de vida!”....Que lindas palabras usadas por los mismos desubicados más de alguna vez, tratando de “vender” las bondades de nuestro deporte a alguien que queremos impresionar o a algún potencial cultor de éste.
Es necesario entender de una vez por todas que hay que tener coraje para entrar a una cancha de rugby y ser potencial blanco de garabatos y críticas de todo tipo. Por lo que hay que ponerse siempre en lugar del otro, y pensar si cualquiera estaría dispuesto a aquello. Si hay alguien dispuesto sabrá que hay que leer varias veces y comprender el reglamento para poder aplicarlo, teniendo la capacidad de analizar varias posibilidades de cobro en fracciones de segundo y optar por la correcta. Ese es la tarea del árbitro, entre otras cosas. No hay que desconocer el hecho del estudio previo y el acondicionamiento físico necesario para seguir de cerca las acciones. De no ser así, no recomiendo “salvar la situación” ofreciéndose de referee, ya que incentiva a la crítica automáticamente. Aquellos que lo palmoteaban en la espalda y le impulsaban a entrar a arbitrar, no se extrañe; estarán en primera línea recordándole sus errores de diversas formas luego de iniciado el partido.
¿Entonces?
No recomiendo entrar a arbitrar sin conocimiento mínimo previo de este “arte”.Capacítese y/o acérquese a alguien de su zona con mayor conocimiento del tema para que lo oriente. Comience a “soltarse” arbitrando a series menores, de seguro le permitirán un “entrenamiento“ más agradable y motivante para su desarrollo como “director de orquesta” del juego.
Para el resto del entorno rugbístico recuerdo que la motivación constante nos hace crecer, por lo que si queremos más árbitros y con mayor conocimiento de su labor, debemos apoyarlos y “edificarlos” de la mejor forma posible. Esto no implica ser condescendientes o permisivos con sus errores, sino hacérselos ver de la mejor manera posible para que los corrijan y apliquen de manera adecuada el reglamento. Las instancias de crítica y conversación existen, son los terceros tiempos, reuniones de árbitros u otra informal. Tratando al árbitro con respeto no debería haber ningún problema e incluso el debate en este ambiente, de seguro sería beneficioso para todos quienes participen en él.
Esto es pura cultura y educación, “cuna” dirían otros. Trate a sus semejantes como a usted le gustaría que lo trataran. Trate a los árbitros como si fuera usted o unos de sus hijos quien está en la cancha. No creo que tenga argumentos para tratar diferente a alguien por que no lo conoce. Si es así, no tiene nada que hacer en el Rugby; por favor váyase y déjenos disfrutar del juego.

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